Experiencias



Encuentro con Steven Wilson


3 diciembre de 2005

 

Mi anécdota personal

 

El viernes salíamos para Girona sobre las 2 de la tarde. Tres horas antes preparaba mi maleta, poniendo todo en orden, la ropa, el neceser... las entradas de Amberes estaban reservadas para recogerlas en taquilla, las entradas de Tilburg las había comprado y me las habían enviado, así que fui a buscarlas para ponerlas con el equipaje... pero no estaban.

 

Busqué y busqué pero seguían sin aparecer. Me puse muy nervioso, no estaban en el lugar de costumbre, regiré toda la casa pero nada de nada. Entonces recordé que en el cumpleaños de María las puse en un sobre para regalar la suya, eran dos y la suya era su regalo, y también recordé que posteriormente cogí el sobre... y lo tiré, sin mirar dentro. El disgusto era enorme.

 

A la desesperada, eran ya las 12 y solo faltaban 2 horas para salir, me puse en contacto por email con la organización, los cuales me respondieron que posiblemente habrían entradas en taquilla. Volví a preguntarles si no estaba todo vendido, que si me arriesgaba a ir era para comprarlas de nuevo. Me aseguraron que sí, que venderían unas pocas en taquilla. Me tranquilizó un poco pero sin la seguridad total de que iría a ese concierto.

 

Cogimos el avión para Bélgica, el día de Amberes, por suerte, no hubo problemas con la reserva y allí estaban mis entradas... pero y Holanda?

 

Ya sabéis el encuentro con Wilson. Una vez en el pub inquirí a María que le dijese lo que nos había pasado con las entradas de Tilburg, ella ni corta ni perezosa le comenta que hemos perdido las entradas y que no podemos ir al concierto de Tilburg. Él, en un principio, hace un gesto de escepticismo, insistimos los dos en que es cierto, que estaban en un sobre y que lo habíamos perdido...

 

Entonces Wilson nos dice que el concierto de Tilburg está todo vendido pero que tenía una solución. Nos pide nuestros nombres completos, los apuntamos en una servilleta de papel, también nos pide nuestros móviles, también los apuntamos, y nos dice que nos incluirá en su lista de invitados para el concierto. No nos lo podíamos creer.

 

Cuando María le da el papel, le comenta si entiende nuestros nombres, él dice que es el papel mejor escrito que ha visto a lo que María le responde: deja de beber... Wilson se rie.

 

SW: Puede pasar que al quitarme los pantalones se caiga el papel...
María: Entonces te esperaremos en la salida...
SW: Y me daréis una patada en el culo, no?
María: Nooooo, nosotros no somos violentos... pero te esperaremos a la salida...
SW: Y me daréis una patada en el culo...
María: Mejor no pierdas el papel

 

AL día siguiente, en Tilburg, nuestros nombres estaban en una lista de diez personas invitadas. Entramos y nos colocamos en primera fila para ver el mejor concierto... no era un sueño... era real...

 

Texto: Pere Lluís Piera